TRAS LAS SOMBRAS VENDRÁ EL ALBA

 

En este ejemplar, sigue el camino constante de búsqueda de la luz, para salir de las sombras… del dolor… El prologuista, Arturo Muñoz del Moral, dice así: José María, en su deambular ya va encontrando caminos sin sombras… salidas… realización… y la sublimación del espíritu, expresada en nuevas y ricas vivencias de la vida, que se va idealizando al poetizar, provocando en el autor, un efecto de liberador, catalizador. También alumbra nuevas dimensiones de espacios metafísicos – Meseta del alma –, en busca de mayor libertad para la luz que no era libre, y actualmente los es y en ella vive “y crecen los amplios espacios abiertos”.

 


 

TRAS LAS SOMBRAS VENDRÁ EL ALBA

  

            De la esperanza la flor ya ardida,

        en meseta de mi alma vacía...

        De la fe su luz de amanecida

        se disipó haciendo noche al día.

 

           De las tinieblas negro betún,

        se cubrió un sol recién estrenado,

        perdiendo fe y esperanza su luz,

        siendo el valle de sombras cegado.

 

            Aunque ardida ya la vieja llama,

        nueva luz encenderá la fragua,

        eterna, que guía cada mañana

        los caminos de tierra, cielo y agua.

 

           De océano del cielo sin riberas,

        y sin celaje, la luz topacio

        alumbrará nuevas primaveras,

        creciendo amplios abiertos espacios...

 

           Estos grandes espacios abiertos

        crecerán en meseta del alma,

        para esperar y creer de modo cierto,

        que tras negras sombras, vendrá el alba.

 

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