EL ECO DEL SILENCIO

 

 

         En este libro, recuerdo el trágico accidente ocurrido en 1968, cuando perdí a  mi esposa e hijos. Cuando publicaba un libro me preguntaban en las entrevistas: ¿Qué supuso para usted la poesía en aquellos momentos de dolor? Y yo contestaba: Era como gritar en silencio en el campo.

Ahora tras el tiempo transcurrido, y el corazón más calmado ya no grito en silencio, pero aún escucho el eco de ese silencio… En su prólogo se dice: Sobresalen sus originales e inspiradas metáforas en estos delicados poemas: Hay lamentos que se escuchan/ en el eco del silencio.../Ese silencio repetido/ hiere y dobla mi tormento./ Así se me fue muriendo /el alma, en corazón muerto:/Sin espejarse el quejido/se reflejaba el lamento.../ Sin reverberarse el llanto/ la lágrima se volvió eco...”. O como en este   soneto:Ahora, tras el tiempo transcurrido, / y en muro del tiempo el grito apagado,/ en mi sereno corazón dolido/ sólo escucho el cruel, punzante y acerado /eco del silencio, que me trae el viento,/hurgando en mi herida y en  mi sentimiento.” Así dice el autor de: “EL ECO DEL SILENCIO”.
 


 Este el primer poema del libro:
 

                          EL ECO DEL SILENCIO       

 

           Hay lamentos que se escuchan

                  en el eco del silencio...

 

           Y lágrimas que se vierten

                  en un profundo mar denso.

         El reflujo de pleamar

                  lágrimas salpica al viento.

         Y el recuerdo se refleja

                  en duro muro del tiempo,

         viéndose en, su espejo pétreo,

                  el pretérito imperfecto.

 

           Hay lamentos que se escuchan

                  en el eco del silencio...

 

           Ese silencio repetido

                  hiere y dobla mi tormento.

         Así se me fue muriendo

                  el alma, en corazón muerto:

         Sin espejarse el quejido

                  se reflejaba el lamento...

         Sin reverberarse el llanto

                  la lágrima se volvió eco...

 

           Hay lamentos que se escuchan

                  en el eco del silencio...