CLARIDAD LIBERADA

 

Aquí la búsqueda de luz se hace patente, una luz libre, sin sombras, dentro de mi alma. Así dice el prólogo: “Su poesía basada en el paisaje castellano, casi se puede decir forma un binomio con el tema del recuerdo, ya que casi siempre a la descripción del campo o paisaje castellano, va entrelazado el sentimiento de búsqueda de la luz, de la claridad, para  salir de la noche, de la sombra. Permanente en Carro es la actitud narrativa; todos sus poemas tienen un pequeño argumento desarrollado. Siempre busca algo elevado, (la colina, el cerro, el páramo), o luminoso, (el alba, el amanecer, el sol...) para salir de lo negro y profundo (obscuridad, sombras, niebla) o intentar librarse de esa tarde que le impide ver el horizonte libre de luz, de esperanza. Así, sus poemas tienen un comienzo melancólico ceñido al recuerdo, al dolor;  pero siempre hay un final de esperanza, de luz, de amaneceres, de elevación. La luz esperanzada es el punto de llegada común, en este tipo de poemas. Nunca finaliza en el desánimo, no sucumbe. No sólo hay atisbos sino certeza de salvación, liberación. Siempre hay optimismo al final de sus "historias poéticas", condición que va unida a la personalidad optimista de este poeta, al que ya,  muchos, llaman el poeta de la luz... “


 

              HOY LA CLARIDAD FUE LIBERADA   

 

            Del romero nuevo constante aroma.

         El parto de la mañana en mis ojos,

         de dolor ardidos, arden cuando asoma

         el sol su redondez amarilla, y acojo

         aromas y luces nuevas sobre loma,

         de serena amplitud de espacios ocres.    

         Dilapidará, el día, noche mediocre,

         fatigada de andar despierta en la sombra.       

 

            Y la agorera se irá ahuyentando

         las aves rapaces, de alas negras,

         que ensombrecían el cerro y el páramo.

         La luz liberada a la noche destierra.     

         La luz, los valles irá ensanchando,

         socavando la sombra de la tierra.

         Vasija negra trizada en los álamos,

         pintando de amarillo la ribera.        

 

            Luces que entonan melodioso canto...        

         Luces que rompen sórdidas cadenas,

         aterrizan libres entre salmos...

         Las siluetas de la noche, su condena,

         arrastran bajo la capa de llantos.

         Por siempre viviré en la alborada...

         Por siempre mirando a lo alto,

         que hoy la claridad fue liberada.
 

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